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Profesor Ventura en: La Tuba Embrujada (o El Ataque Sónico) (VENT011S)

Nada nuevo podría suceder en una apacible ciudad del interior tranquilo si no residiera un tocador de tuba aterrorizado y un maker loco como el Prof. Ventura. Esto, sin hablar en algunos personajes que, con sus comportamientos no convencionales, contribuyen a las cosas extrañas que involucran la tecnología, noticias alarmantes en Internet, la física cuántica, las creencias inquietantes y otras cosas que se mezclan de manera de crear confusión. Es lo que sucedió esta vez y comenzamos a narrar en más esta aventura del Prof. Ventura y sus alumnos Beto y Cleto.

 

 


 

 

 

Los lectores que acompañan a las aventuras del profesor Ventura, Beto y Cleto, que escribo hace muchos años, conocen muy bien los personajes y con razón comenzamos con Portentoso Epaminondas, el tocador de tuba de la gloriosa Corporación Musical de Paradura. (Para obtener más información, consulte VENT000S)

 

Sí, a pesar de los avances en tecnología, la llegada del teléfono móvil, la televisión digital y muchas otras novedades como controles remotos para puertas de garaje, hornos microondas, LoRa, Arduino, Wifi, IoT y más, las pequeñas ciudades todavía tienen una parte considerable de la población con costumbres antiguas.

 

Así, vemos en las ciudades del interior el antiguo quiosco, donde una banda de música toca en ciertos días y horarios con la intención de distraer a la gente. Muchas de las ciudades ya están reemplazando a la banda antigua y el quiosco por "Radio Poste", altavoces dispersos en la plaza que reproducen música y, por supuesto, anuncios de los comerciantes locales.

 

Pero Paradura todavía tenía su banda que tocaba en la quiosco unos días de la semana y en ella actuaba nuestro amigo músico, el gordito, bajito, el bigotito osado, las gafas y el pelo partido en el medio Epaminondas Portentoso.

Epaminondas vivía en un barrio un poco alejado del centro de la pequeña ciudad, pero caminaba hasta su casa en Guanajay y claro que pasando por algunos lugares desiertos y desagradables como la antigua casa que decían estar embrujada y, el más aterrador, el cementerio.

 

Y, ¿qué tiene que ver todo esto con la física cuántica, la tecnología y las apariciones?

 

No se desanime si cree que es posible un conexión entre todo esto. Los eventos mostrarán al lector que nada es imposible en el fantástico mundo de la tecnología, especialmente cuando nuestro otro personaje, el Profesor Ventura y sus alumnos Beto y Cleto están involucrados.

 

El paisaje también ya era conocido por aquellos que nos acompañan. El pequeño pueblo de Paradura, tranquilo teniendo sólo como énfasis la Secundaria Técnica donde enseña el profesor Ventura, y una enorme fábrica de jugos, y en los últimos tiempos una cantera de piedras que comenzó a explorar un rico depósito de granito existente en la región. Además, los eventos locales, en su mayoría, eran de menor importancia.

 

Una nueva tienda, un residente que celebra un cumpleaños, un nuevo residente que recibió la bienvenida del alcalde o una eventual boda en la iglesia local. Y todo era normal hasta que empezaron a suceder cosas extrañas.

Y fue esa noche, muy tarde, cuando la gloriosa Corporación Musical de Paradura terminaba otra presentación en la plaza, el tocador de tuba más famoso del mundo, Epaminondas Portentoso (vea VENT001S para más informaciones sobre el personaje) regresaba cansado, pero feliz para su casa, como siempre silbaba una melodía de Souza (*)

(*) John Philip Souza – vea más en VENT001S.

 

La noche tenía un aire tenebroso, muy adecuado para eventos fantasmales. El viernes 13, cerca de la medianoche, las nubes pesadas cercanas anunciaban una de esas tormentas con muchos rayos y truenos, comunes en el verano. Cerca del cementerio, en la subida de la colina el camino hacia una curva y era más oscuro, Epaminondas aceleraba el paso y asustado como siempre, estaba atento a cualquier movimiento extraño. Habían pasado cosas extrañas en ese lugar, y no se arriesgaría.

 

- Brrr. ¡Espantos y fantasmas! ¡Aléjense! – Pensaba bajito el músico acelerando el paso.

 

Y, fue en este tramo que es algo muy extraño y aterrador sucedió. La tuba que llevaba Epaminondas, apretándola contra el pecho, comenzó a tocar sola. Primero un tono débil de baja frecuencia, algo así como un zumbido "zuuuunnn".

 

Él se asustó y aceleró, pero aún sin correr. La tuba cambió de sonido y comenzó a emitir un sonido rítmico "Pon, Pon, Pon..." Que estaba aumentando en intensidad.

 

Aterrorizado, Epaminondas corrió y el sonido después de mantener el ritmo durante unas decenas de metros disminuyó de intensidad y se detuvo. El sonido se detuvo, pero no Epaminondas. Aceleraba lo que podía y aterrorizado, como lo había hecho otras veces, no tocó la puerta de casa. La cruzó y gritando el nombre de su esposa, se arrojó debajo de la cama.

 

- ¡Pentuflia! ¡Socorro!

 

Doña Pentuflia que había visto esa escena otras veces, corrió con una escoba y luego de dos escobadas en la cabeza de Epaminondas para calmarlo y una en la tuba se hizo cargo de la situación. (¡Ora, algo falta! Vea la historia "Mensajes del Otro Mundo" en el sitio web – VENT010S)

 

- ¿Qué pasó esta vez?

 

¡Fantasmas! Están atormentando mi tuba. Empezó a tocar sola cuando venía para acá. Pasaba por el cementerio y empezó a hacer ruido... ¡Pon, Pon, Pon!

 

Epaminondas sudaba y su esposa tuvo que calmarlo.

 

- ¡No es posible! – Debe ser tu imaginación. Déjalo para allá.

 

Pero no fue así. Epaminondas se calmó buscando olvidar lo que pasó. Sin embargo, el problema no se detuvo allí, porque dos días después, cuando Epaminondas regresaba, sucedió lo mismo. Pasando delante del cementerio y la tuba zumbaba ligeramente y luego comenzó a emitir grados bajos que estaban aumentando en intensidad, pero manteniendo el paso. ¡Pon! ¡Pon! ¡Pon! El músico corrió.

 

Esta vez, ya siendo advertido por lo que podía pasar, ni entró por la puerta ni saltó debajo de la cama, sino que gritó.

 

- ¡Pentuflia! ¡La Tuba está embrujada!

 

La esposa más reflexiva y ya sabiendo que en otras ocasiones había una explicación, sugirió.

- No es posible. Debe haber una explicación. Busca ayuda. Cuenta lo que pasó al Profesor Ventura. Él siempre tiene explicaciones para estos extraños fenómenos. De hecho, por todo lo que pasa en esta ciudad. (No sería necesario decir que, en casos como este, probablemente él tendría algo que ver...)

 

Al día siguiente, el profesor Ventura se sorprendió por una visita que no tenía nada que ver con la electrónica o la tecnología. Beto y Cleto que, como siempre estaban en el laboratorio, dieron un salto desde el sillón.

 

- ¿Qué vamos a enfrentar esta vez? – comento bajito Cleto.

 

Sí, en buena parte de la locura que ocurrió en la ciudad, el profesor Ventura y Epaminondas estaban involucrados.

 

- ¡Mi tuba está embrujada! Toca solita cuando paso cerca del cementerio. Creo que los "fallecidos" están usando como medio de comunicación con nuestro mundo. – Epaminondas no ocultaba su grado de preocupación.

 

- ¡Física cuántica! - pensó para sí mismo Beto.

- ¿Transcomunicación?

 

El Profesor con la mano en la barbilla trató de entender lo que sucedió. Arriesgó algunas preguntas para obtener más información. Fue algo muy extraño, pero ciertamente muy curioso para agudizar el interés por la novedad de los tres.

 

- ¿Cuándo comenzó el problema? ¿Siempre ocurre en el mismo lugar? ¿Es la primera vez que esto sucede? ¿Vio algo extraño en el lugar? ¿Puede informar todo lo que pasó?

 

Epaminondas trató de recordar los detalles:

 

- El problema comenzó anteayer. Dos veces la tuba sonó solita cuando pasaba ante el cementerio. No vi nada inusual en el lugar. De hecho, estaba tan aterrorizado que pensé en salir de allí lo antes posible. – Los ojos de Epaminondas mostraban preocupación.

 

El profesor Ventura tenía una duda.

 

- ¿La tuba no sonó antes cuando venía para la ciudad?

 

Epaminondas no había pensado en eso. La pregunta en realidad mostró que había algo extraño en lo ocurrido.

 

- No. – respondió Epaminondas, que continuó – Cuando vine en la tarde a tocar, no pasó nada.

 

- Extraño. – comentó el profesor Ventura. Beto y Cleto no sabían qué decir.

- Significa que cuando viene no pasa nada, pero cuando va para su casa, altas horas de la noche la tuba toca solita. Eso requiere una investigación en el lugar.

 

Cleto, que era muy miedoso, se encogió.

 

- Eso es lo que me temía.

 

Sí, necesitaban ir al lugar para ver lo que estaba pasando y ciertamente, a pesar del miedo, Cleto no dejó de ir. Beto, por otro lado, amaba este tipo de situación.

 

Era sábado y aquella noche la banda volvió a tocar en el quiosco hasta las 10 de la noche cuando Epaminondas recogió sus cosas y empuñaba su tuba preparada para volver a casa. Esta vez no iría solito. El profesor Ventura, Beto y Cleto los acompañarían para ver si el fenómeno se manifestaba. Subiendo por la ladera cerca del cementerio, Epaminondas ya ha comenzado a manifestar preocupación.

 

- Fue justo más adelante que empezó...

 

Sólo que esta vez no pasó nada. Pasaron por el lugar y todo estaba tranquilo. Sólo los grillos en los árboles podían ser escuchados. Incluso trataron de volver e ir nuevamente. ¡Nada!

 

El Profesor y los chicos acompañaron un poco más a Epaminondas y se fue a casa solo. Los tres estaban viendo al músico desaparecer en la siguiente curva.

 

- ¿Y ahora qué? ¡Nada! – comentó el profesor.

 

- Debe haber sido una alucinación. – comentó Beto.

 

- No sé, no. Esperemos.

 

El profesor no estaba contento. El músico no inventaría y no estaba de modo alguno de ser una alucinación.

 

Nada más sucede hasta el martes siguiente cuando la banda volvió a actuar en el quiosco. De camino a casa, empuñando la tuba que el músico vio tocar sola cuando pasó ante el cementerio. Corrió de nuevo, pero no tan aterrorizado. Al día siguiente buscó al profesor Ventura.

 

- Toco de nuevo. Cuando pase por el cementerio. – explicó el músico.

 

Beto y Cleto se sorprendieron. Además, el profesor Ventura no sabía qué decir.

 

- Tenemos que volver al lugar.

 

Y aquella noche después del cierre de las actividades de la banda, el profesor Ventura, Beto y Cleto acompañaron al músico. Y esta vez sonó la tuba.

 

Pasando por el cementerio, inicialmente la tuba comenzó a emitir una ligera vibración y luego estaba tomando el ritmo. Pon, Pon, Pon... Inicialmente bajo para luego aumentar. Los cuatro se detuvieron a escuchar, a pesar de que Epaminondas quería huir. Eran un extraño ronquido en el que las partes metálicas de la tuba vibraban, pero el sonido no venía de dentro, como ocurre cuando alguien sopla. Provenía de otras partes metálicas del instrumento.

La tuba vibraba en su conjunto que parecía ser despertada por alguna fuente de energía externa.

 

En el laboratorio, el profesor Ventura, Beto y Cleto estaban buscando explicaciones.

 

- Física Cuántica - se arriesgó Beto, buscando aplicar los conocimientos que había adquirido recientemente con la lectura de artículos y libros sobre el tema, y continuando.

 

- Se me ocurrió que la forma cónica de la tuba recuerda a los agujeros negros donde la energía y la materia podrían formar torbellinos y acceder a otras dimensiones.

 

¡Cleto dio un salto!

 

- ¡Caracas! La tuba de Epaminondas estaría dando acceso a otras dimensiones. ¡La energía de un agujero negro se emitirá en forma de sonido! ¡Podrían salir otras cosas de ella!

 

- ¡Seres de otras dimensiones tratando de comunicarse! – completo Beto.

 

El profesor Ventura sólo estaba observando. Era improbable. Tenía que haber otras explicaciones. Pero los dos chicos todavía estaban tratando de asociar el fenómeno con la física cuántica.

 

- Me pregunto si seres de otras dimensiones estarían tratando de utilizar la tuba de Epaminondas como medio físico para llegar al nuestro. ¡Fijo pensando si algún extraño ser apareciera en la tuba y saliera justo cuando el pobre Epaminondas pasaba ante el cementerio!

 

- ¡El muere de miedo, sin duda! – completo Beto.

 

 


 

 

 

Beto todavía arriesgó otra posibilidad.

 

- Viaje en el tiempo. ¿Podría la forma del tubo ser aprovechada como algo así como un “torbellino” capaz de concentrar la energía para una máquina del tiempo?

 

- ¡De vuelta al futuro! – completo Cleto. – Sería interesante usar una tuba en lugar de un DeLorean.

 

Beto imaginaba una máquina del tiempo, usando las curvas cónicas de la tuba que funcionaría con un "túnel del tiempo" capaz de conducir al pasado y al futuro, como en la película. Por otro lado, imaginaba Epaminondas furioso por coger su tuba para un experimento tecnológico.

 


 

 

 

De hecho, parece que nuestro universo es rico en formas de torbellinos que serían creadas precisamente por estructuras cónicas. La forma de los ciclones, de los torbellinos que se forman en un fregadero, todo lo demás que implica movimientos naturales comienza desde una forma cónica. Tal vez, inconscientemente el inventor de la tuba señaló que su formato ayudaría en la reproducción de ondas sonoras.

 

- Todo tiene una explicación en la física! – completo Cleto

 

También analizaron la posibilidad del formato de la tuba para dar lugar a un "portal" para viajar en el espacio por la cuarta dimensión.

 

- Entramos en la tuba de Epaminondas y salimos en París en algún otro portal.

 

- Un francés que toque la tuba. Cleto. era muy imaginativo.

 

Todavía había una posibilidad interesante recordada por Beto.

 

- Stranger Things. Recuerda la película. Un portal en el que los mensajes se enviarían desde otra dimensión a través del panel de letras que forma las oraciones.

 

- ¿Y dónde entra la tuba? – replico Cleto.

 

- ¡Los mensajes serían musicales!

 

- ¡Caracas!

 

Otra posibilidad fue planteada por el profesor Ventura.

 

- ¡Ataque Sonico!

 

En aquella semana, también publicaban las noticias en las emisoras de televisión y en los periódicos de la capital los extraños informes de un posible ataque sónico contra la Embajada Estadounidense en Cuba. La curiosidad sobre lo que sería un "ataque sónico" llevó a muchos a buscar a la única persona que pudiera dar explicaciones correctas sobre el tema; Prof. Ventura.

Beto y Cleto, tan pronto como se enteraron del hecho, corrieron al laboratorio del viejo profesor para obtener más información.

 

- Ataque sónico. ¿Qué demonios es eso? ¿Puede explicarlo? - Cleto ni siquiera saludó al Profesor.

 

- Primero Buenos días, sé que están con curiosidad. He visto las noticias, y no puedo decirles mucho para que entiendan. Podemos empezar aquí. ¿Recuerdan el Oscilador Disentérico? (*)

 

(*) Los lectores que deseen saber más vea en: VENT002S.

 

- ¡Ni siquiera hable de eso! Claro que lo recordamos. Las ondas sonoras que deberían espantar a las golondrinas de la plaza causaron malestar en todas las personas que han liberado... Aguanta ahí. ¡Fue un ataque sónico!

El profesor afirmó con la cabeza concordando.

 

- Sí, pero involuntario. La idea era afectar a las aves, pero el sistema salió del control y no habíamos predicho que la onda sonora puede causar malestar intestinal, náuseas e incluso aflojar los intestinos y fue justo lo que ocurrió.

 

- ¿El ataque sónico que ocurrió en la embajada estadounidense habría sido eso? – pregunto Beto

 

- Tal vez haya pasado eso. Los ultrasonidos enviados hacia la embajada serían inaudibles, pero aplicados en grandes potencias podrían causar serios problemas en las personas y esto a largo plazo. Tal vez un potente emisor colocado en las inmediaciones y señalando al edificio ha causado el "daño" reportado: dolores de cabeza, náuseas y otras molestias en los empleados que tuvieron que ser retirados.

 

Pero el problema no tenía nada que ver con la tranquila Paradura. ¿Quién querría hacer un ataque sónico en Paradura? ¿Y contra quién? ¿Y por qué exactamente la tuba de Epaminondas se comportaría de manera tan extraña?

 

- ¿Quiere decir que las vibraciones ultrasónicas de un posible ataque sónico estarían excitando la tuba de Epaminondas? ¿Cómo?

 

El Profesor estaba pensativo. Había una posibilidad. Se los explicaría más tarde.

 

- Sí, pero sólo hay una manera de averiguarlo.

 

- ¡Lo sabemos! Ir allí con el equipo adecuado.

 

Así, los tres pronto hicieron planes para acompañar a Epaminondas cargados de instrumentos capaces de detectar las más variadas formas de radiación. Desde ondas infra sónicas por debajo de 20 Hz, hasta ondas ultrasónicas por encima de 15 kHz.

 

También llevaría un medidor de intensidad de campo e incluso sensores de radiación infrarroja y ultravioleta. Un medidor Geiger también es parte del equipo.

 

- Nunca se sabe lo que tiene por delante. - Comentaba el profesor Ventura al mismo tiempo que solía empacar los aparatos en una mochila, con recursos para ser conectado y alimentado por una sola batería.

 

En aquella noche, combinando con el músico, los tres lo acompañaron después de la presentación, llevando una buena cantidad de aparatos de detección.

 

Y fue en la subida de la ladera que la tuba de nuevo comenzó a emitir sonidos extraños. Epaminondas no entró en pánico, porque estaba acompañado. Conectando todos los sensores, el profesor Ventura, Beto y Cleto comenzaron a comprobar si se detecta algo.

 

- ¡Radiación electromagnética, nada! – Cleto estaba con un escáner que barrió todo el espectro y no detectaran ninguna señal anormal de gran intensidad.

 

- ¡Radiación nuclear, nada! – El Geiger no detectó ninguna radiación extraña, especialmente saliendo de la boca de la tuba. El músico sintió escalofríos cuando vio a Beto poniendo el sensor en la boca de su tuba.

 

- ¡Ultrasonidos, nada! – El profesor estaba con un sensor para la banda de frecuencia superior a 15 kHz. Un micrófono de alta frecuencia muy sensible utilizado en la investigación.

 

Pero cuando revisaron el sensor infra sónico, lo que vieron los asustó. La aguja del sensor saltaba en oscilaciones que acompañaban con precisión la emisión de la tuba de Epaminondas.

 

- Miren eso, alertó el profesor. Hay una fuerte emisión de infrasonidos en una banda de frecuencia por debajo de 16 Hz y es modulada. La frecuencia se centra en aproximadamente 10 Hz y es intermitente, dando precisamente el efecto que vemos en la tuba: Pon, Pon... – El profesor acompañaba las emisiones de los extraños sonidos que se estaban produciendo en la tuba de Epaminondas.

 

- Pero, pero, pero.... ¿De dónde vienen esos sonidos? – preguntó

 

Epaminondas preocupado. Estaba pensando en la posibilidad de venir de la otra dimensión, o peor aún, del cementerio del lado....

 

- La naturaleza de la emisión ya detectamos. Necesitamos saber de dónde... – comentó el profesor Ventura.

 

- Y porque aparecen en la tuba. – completo Cleto.

 

- Sí, ¿por qué tuba? – Beto también tenía curiosidad por saber. No podía entender por qué la tuba.

 

Al parecer, el profesor no estaba preocupado por eso. Sabía por qué. Caminando con el sensor en la mano, el Profesor quería saber ahora más sobre los orígenes del extraño campo de baja frecuencia. Fue a la pared del cementerio y colocando el sensor por encima él trató de verificar de dónde vino la emisión sónica de baja frecuencia. El campo no ha cambiado. De hecho, ¡era aún más débil!

 

- ¡No es del cementerio!

 

Cleto, cobarde como siempre quedo tranquilo.

 

- ¡Eita, menos mal!

 

El profesor entonces fue al otro lado del camino y apuntó el micrófono a la fábrica que estaba en el otro lado, a una distancia de unos 100 metros, separado de la carretera sólo por una cerca de hilo. El campo aumentó en intensidad.

 

- ¡Encontramos!

 

Sí, la fuerte emisión de infrasonidos venía de la fábrica. ¿Pero qué demonio de emisión estaba pasando? ¿Qué estaría emitiendo tales vibraciones y por qué?

 

Pensativo el profesor Ventura ya tenía las bandas que necesitaba para resolver el caso, pero antes preguntó a todo el mundo:

 

- ¿No sienten nada extraño? ¿Algún tipo de indisposición?

 

Los cuatro se miraron el uno al otro y realmente sentían algo extraño:

 

- Algún tipo de pequeña indisposición estomacal.

 

- ¡Náuseas!

 

- ¡Mareos!

 

¡Sí! – completo Profesor Ventura . ¡Recuerdan el “oscilador disentérico!"

 

- ¡vamos a salir de aquí!

 

- ¡Ataque Sónico! Salgamos de aquí. Beto se asustó.

 

Epaminondas, sin entender mucho fue aconsejado ir a casa. El profesor Ventura, Beto y Cleto regresaron a la ciudad combinando una visita a la fábrica al día siguiente. Ya sabían de dónde venían las extrañas vibraciones que hacían que la tuba de Epaminondas llegara a tocar solita.

Pero ¿qué era esa "fábrica"?

 

La fábrica no era más que una empresa que exploraba una cantera de granito cercana y tenía varias trituradoras, esteras separadoras de piedras, grúas para transportar los productos en camiones, tamices y muchos otros equipos. Era una instalación moderna. Afortunadamente, el profesor Ventura conocía a uno de los ingenieros que lo atendió cordialmente.

 

- Profesor. Qué placer darle la bienvenida aquí. ¿Cómo puedo ayudarle?

 

- Tenemos un pequeño problema, Claudio. Tal vez puedan ayudarnos. – Con el fin de no ir directamente al asunto, el Profesor "inventó" una pequeña historia que le permitiría acceder a las máquinas.

 

- Uno de los trabajos que propuse a mis alumnos se refiere a los problemas que pueden ocurrir con las personas que trabajan en ambientes ruidosos, llenos de máquinas como en una industria y que pueden afectar no sólo su audición, sino de otras maneras.

 

- Sí, tomamos todas las precauciones para que el nivel de ruido en nuestro ambiente de trabajo esté de acuerdo con la ley requerida. Cerca de las máquinas ruidosas nuestros empleados usan protectores para los oídos. – Claudio habló de esto con orgullo, porque la empresa en realidad tenía una certificación de seguridad que exhibió con orgullo en la sala de su administración, donde recibió el Profesor.

 

Fue entonces cuando el profesor puso sus ideas en la escena.

 

- Sí, pero el problema no es sólo lo que podemos oír. No son sólo los sonidos audibles lo que nos perjudican. Los infrasonidos también son peligrosos.

 

- ?

 

El profesor entonces dio una explicación interesante sobre los peligros de los infrasonidos, principalmente teniendo experiencia de lo que ya había ocurrido con su oscilador disentérico.

 

- Vibraciones de frecuencias muy bajas, o infrasonidos, pueden ser producidas por grandes máquinas que las transmiten no sólo por aire en forma de sonidos, como vibraciones mecánicas que se propagan a través del suelo. Estas vibraciones tienen un efecto extraño en las personas. Pueden causar malestar, náuseas e incluso aflojar los intestinos.

 

El ingeniero se sacudió en su silla.

 

Y en ese momento, deteniéndose un poco, todos ellos se dieron cuenta que en el entorno de la fábrica había una pequeña vibración en el suelo que era producida por las máquinas pesadas que procesaban las piedras. Fue entonces cuando saltó de la silla.

 

- ¡Vengan conmigo!

 

Y caminando en las instalaciones de la cantera de piedras, todos fueron a un enorme tamiz que recibió una mezcla de piedras pequeñas y las separó por tamaño. Un potente motor eléctrico hizo que volviera y regresara rápidamente.

El profesor entonces comentó discretamente con Beto y Cleto.

 

- ¡Vean la frecuencia!

 

Sacando de su bolsillo su detector infra sónico, lo leyó en la pantalla.

 

- ¡10 Hz!

 

No había necesidad de comentar sobre la tuba de Epaminondas. El ingeniero lo sabría más tarde.

- Hemos tenido problemas con los empleados que trabajan aquí. Muchos de ellos sienten náuseas y malestar cuando se alojan en este lugar. No sabíamos por qué, pero ahora creo que tenemos la solución. – explicó el ingeniero.

El profesor Ventura explicó:

 

- Sí, muchas empresas tienen máquinas pesadas que tienen piezas vibrantes que producen bajas frecuencias que llevan a los empleados cercanos a sentirse mal. No es un hecho desconocido. Pero, dime una cosa: ¿funciona esta máquina por la noche?

 

El ingeniero confirmó:

 

- Sí, ella trabaja sobre todo día e as veces a la noche, porque tenemos un montón de piedras para pasar en el colador. Como es automático, lo dejamos funcionar por la noche sin problemas.

 

El profesor Ventura entonces tuvo la solución al extraño caso de la tuba Epaminondas, pero los chicos aún no lo habían hecho. ¿Por qué diablos se toca a sí misma?

 

Al satisfacerse, el profesor Ventura pidió regresar a la sala de reuniones de la empresa, donde había silencio y luego comenzó a dar explicaciones para el caso de la lata de la tuba de Epaminondas. Después de explicar el fenómeno al ingeniero, el Profesor llegó al punto que todos esperaban.

 

¿Por qué se tocó la tuba de Epaminondas, solito?

 

- Sonido Brontofónico.

 

Cleto arregazo los ojos.

 

- Bronto ¿Qué?

 

- Brontofónico. – completo profesor Ventura que luego tomó un respiro y continuó.

 

- Usted ya ha oído vibrar los cristales de la ventana cuando pasa un vehículo pesado en la calle o en una tormenta eléctrica. Parece que es el acristalamiento en sí mismo lo que está emitiendo el sonido, pero no lo es. El está retransmitido.

 

- ?

- Lo que sucede es que el sonido del trueno o un camión que pasa por la calle es una vibración de baja frecuencia con componentes que no podemos oír. Son infrasonidos que sólo son percibidos por nuestro cuerpo.

 

Cleto interrumpió.

 

- Sí, parece que nuestra barriga vibra. Lo sentimos en la barriga.

 

- Y usted más, porque es un barrigudo... – Interrumpió Beto señalando la "grasa" del amigo que no se sacudió. El Profesor continuó.

 

- Estas vibraciones al golpear ciertos objetos, como el acristalamiento y son resonantes en la frecuencia que reciben, vibran y producen vibraciones armónicas, es decir, múltiples frecuencias. Por ejemplo, si reciben 10 Hz, retransmiten 20 Hz, 40 Hz, 80 Hz, etc.

 

- Y no podemos oír lo fundamental, 10 Hz, ¡pero podemos oír 80 Hz! – Cleto entendió bien.

 

- Sí. Así como los 80 Hz proviene del acristalamiento y no de la vibración original, parece que es el acristalamiento que está emitiendo.

 

- ¡O la tuba de Epaminondas! – Beto había entendido lo que pasó.

 

- ¡Eso! Cuando las Epaminondas pasaron cerca de la fábrica, en el punto más cercano no debe estar a más de unos 50 metros de la máquina, los 10 Hz de su vibración llegaron a la tuba que, resonante en una frecuencia múltiple, por su tamaño y forma emitía las vibraciones.

 

El Profesor continuó:

 

- ¿Vieron que medí la frecuencia emitida en la tuba cuando ella tocó?

 

¡Verdad! Pero no nos dijo el valor. – completo Beto

 

- Sí, en el momento en que vi que era 80 Hz, precisamente la tercera armónica de los 10 Hz de la vibración original, me di cuenta de que tenía la solución al problema. Decidí volver a casa para probarlo.

 

Respirando el Profesor continuó:

 

- Tan pronto como llegué a casa accedí al sitio del profesor Newton C. Braga, porque tenía la información que necesitaba. Y en la sección Información (IP611S) encontré lo que quería; la frecuencia de los instrumentos musicales. Y en ella vi que la frecuencia más baja de la tuba es con razón 43.65 Hz. 80 Hz está precisamente dentro de la banda de frecuencia que la tuba puede reproducir. Y la armónica más pequeña de los 10 Hz en la que vibraba la máquina.

 

¡Caracas! Pero ¿por qué Brontofónico? ¿De dónde viene ese nombre?

 

El profesor explicó.

 

- La palabra Brontofónico deriva de la palabra griega "brontos" que significa "trueno" que nos lleva a la designación de Brontofónico como algo que suena como trueno. Podemos dar como ejemplo de uso de la palabra hoy en día el nombre "Brontosaurio" que significaría "lagarto trueno" para designar al terrible reptil prehistórico.

 

- Chévere. El Tubazo Trueno. - bromeó Cleto.

 

El ingeniero se sorprendió por las explicaciones.

 

- Buena explicación, y me ayuda a resolver un problema con la máquina. Analizaremos sus fundamentos y trataremos de minimizar las emisiones de los infrasonidos. Como dijeron, no es sólo el problema de asustar al pobre Epaminondas. Ella también afecta a las personas, a nuestros empleados.

 

¡Yyyyy! ¿Cómo explicarlo a Epaminondas? – Beto recordó algo.

 

Resolvieron el problema llevando al día siguiente a Epaminondas a la fábrica con su tuba. Y de pie frente a la máquina con el músico con aspecto desconfiado, la tuba en un momento determinado comenzó a tocar sola, y esta vez más fuerte, porque estaban muy cerca.

 

- Antes de que Epaminondas dijera algo, el profesor explicó:

 

- Ve, su tuba "tomó" las vibraciones de la máquina y pensó que venía de ella.

 

De hecho, estaba reproduciendo las vibraciones por su forma. Esta forma de cono tiene mucho que ver con las vibraciones sonoras.

 

- Y de otros tipos, como los de otras dimensiones... – completo Cleto

 

¡Otras dimensiones! Una palabra que no sonaba demasiado buena para un músico aterrorizado que pasaba todos los días tarde en la noche ante del cementerio.

 

Fue en ese momento que una pequeña piedra, rebotando del colador cayó justo dentro de la tuba de Epaminondas que dio un ¡salto! El profesor, con su sensor de humor comento.

 

- Debe haber pasado a la cuarta dimensión. ¡La tuba la atrajo!

 

Beto, Cleto y el ingeniero que estaba al lado se rieron porque sabían de lo que hablaba el profesor. Sólo Epaminondas, nervioso, bajando la tuba, trató de hacerla "escupir" la piedra.

 

El ingeniero Claudio resolvió el problema de las vibraciones de la máquina y la tuba de Epaminondas no tocó sola. ¿No fue un ataque sónico? O fue: de la máquina controlada por seres de otras dimensiones tratando de utilizar la tuba de Epaminondas como portal a nuestro mundo... Sranger things.

 

 

 

 

 

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